Los pasos fuera de la zona de confort

Todo proceso creativo tiene su gestación, cada cuidado y preparativo acercan, armonizan y limpian la conexión entre alma y personaje, llegando a una madurez en niveles de consciencia. No es ningún spoiler que cada nivel tiene su examen personal y espiritual. Un nacimiento trae celebración, la bienvenida a la alquimia, el comienzo de mil y una aventuras recorriendo el tablero de la vida.

Los cambios nos llevan a florecer, a que nuestro trabajo personal sea seguir aportando luz donde hay sombra. A que nos ayudemos a despertar.

Me mueven las ganas y el amor por compartir mis conocimientos contigo, quizás algunas de mis experiencias puede ser como una vela prendida en ese túnel por el que te encuentras, a mí encontrarme contigo me ayuda a sanar, a limpiar mis zonas oscuras y densas, a seguir aprendiendo sobre la vida.

Quiero compartir que llegó el momento de salir de la zona de confort, si me seguís acompañado por este nuevo rumbo seguro que será más divertido y placentero.

He vuelto a nacer, y aunque el miedo siempre quiere unirse a la fiesta, siento de nuevo como la ilusión y el disfrute me conectan a elementos que son innatos y se me dan bien. Bienvenido el juego creativo donde mi niña interior se comunica conmigo. Bienvenida fuerza que me aportas confianza.

Quien resuene con lo que hago, puede ver mi página Web y escribirme si queréis conocer más sobre mi trabajo a través de la numerología y la consciencia. Seguiré escribiendo pero desde el blog de la página web.

Gracias y Bendiciones

¡Per molts anys!

Me estrené en el rol de ser madre teniendo complicaciones para el parto. En realidad no estaba para parir, aún no tocaba, pero en esta vida los cambios sí tocan. Y nos tocan pero bien a gusto que se quedan.

En vez de cumplir para un 8 de octubre, mi hijo decidió nacer un 25 de septiembre. Menudo día 24 pasamos los dos, que si taquicardias, vías en los dos brazos, manos y muñecas. Pasaron las horas sin comer, nerviosa y sin dilatar. Seguramente, la cesárea estaba escrita en nuestro pacto álmico, y así nos conocimos, casi sin poder tener contacto. A la semana de estar hospitalizados nos dieron el alta. Por fin podíamos estar juntos.

La maternidad es una emoción amorosa con picos vibratorios salvajes. Sientes en tu interior un instinto entre animal y divino. Recuerdo como mi cuerpo sabía perfectamente cuando mi hijo se despertaba sin llorar. Y de la subida de la leche materna… Si eso no es conexión, entonces estamos perdiendo la fe muy rápidamente.

No siempre sentí la llamada maternal, antes de tener a mi hijo pensaba que traer niños al mundo era un crimen. Esa era la creencia de una de mis yo antiguas, toda un personaje con un guión muy sombrío y distinto a la Vanesa que represento en este momento. Ahora, sin mi hijo me volvería loca de remate. Él forma parte de mi evolución personal, está en conexión con mi revolución espiritual. Ambas almas nuestras acordaron tiempo y espacio en equipo, como prioridad centrarnos en nuestro camino personal que no es más que un trampolín a la sanación de nuestra relación madre e hijo.

Hace unos días https://www.serendypia.com/ compartió un podcast sobre el amor, haciendo énfasis en la relación de pareja. Bien, todo lo que opino sobre el amor, en pareja o no, si lo extrapolo a la relación madre e hijo, hay connotaciones que seguramente naden en apegos emocionales, y por eso mismo mi hijo y yo tenemos lecciones de bastante nivel sobre el amor incondicional.

Llevamos un buen camino recorrido, de muchas experiencias, de situaciones que vinieron para tomar consciencia, de agotamiento, de noches despiertos, de llorar porque no me aguantaba de pie ni a mí misma, de no saber qué hacer… Pero también de lecciones sobre valores, de autoestima y confianza, de romper cadenas y reírnos al sentir el aire refrescar nuestras vidas… De dibujar soles a las posibilidades, de ver las estrellas sentados en el patio, de emocionarnos cuando nos pedimos perdón.

Recuerdo como me atormentaba la idea de que mi hijo no pudiera hablar, ni reconocerme como su madre… En aquel tiempo en el que no podía abrazarle, solo decirle, una y otra vez: “mami está aquí.” Hace unos días pensaba en esto, porque ahora mantengo unas conversaciones muy divertidas con mi hijo. Sus ocurrencias me emocionan siempre, él hace que recuerde a mi niña interior.

Se que gracias a mi constancia y cabezonería jeje las posibilidades se ampliaron y siguen expandiéndose en más. No lo suelo reconocer, pero ver a mi hijo a día de hoy, con toda su evolución y que no deja de sorprenderme con su esfuerzo y valentía, hace que mi corazón se sienta en paz. No he venido a demostrar a nadie la vida que puedo llegar a vivir, sino de aceptar que sí he cambiado la vida que estoy viviendo. Y con la ayuda de la divinidad, claro.

9 años de puro voltaje para el alma, 9 años de miradas llenas de inocencia, 9 años de aprender sobre el amor incondicional. 9 años para estar y sentir gratitud. Felices 9 años al peque ya no tan peque de la casa. Y felices 9 años de ser madre para mí, mi gran aprendizaje que me acerca a la luz teniendo que atravesar la oscuridad.

Gracias. Gracias. Gracias

La terapia de la vibración

Recuerdo que hasta que no estudié hace unos años el tarot evolutivo en un curso que realicé me obsesionaba el futuro. Acudí a algunos tarotistas y normalmente salía de las consultas con más preguntas en mi cabeza. Con los años fui anotando detalles de algunas consultas a las que iba como clienta, y esto me dio una base en mi trabajo de desarrollo personal, porque a medida que profundizaba en temas de sanación mejor entendía las cartas del tarot desde una perspectiva evolutiva y personal. ¿Como predicciones? Sí y no, algunas cosas de las que me dijeron sí ocurrieron, pero muchas otras nunca pasaron. Tambíen diré que si la persona que va a echarte las cartas no está en luz, no tiene un trabajo espiritual y energético, lo que canaliza son posibilidades densas. Muchas veces sentí que las cartas hablaban más de la persona tarotista que de mi personaje. Fue algo que empecé a intuir cuando ya tenía un camino de trabajo en consciencia, las últimas veces que acudí a una tirada de cartas fue porque me gustaba hablar, tener charlas con la pitonisa, ya que la conocía, más que necesitar saber sobre el futuro.

Como personajes hay una tendencia a querer controlar las cosas que nos ocurren, saber cómo será la vida dentro de un año, y ese tipo de cuestiones tan mentales. A día de hoy sigo trabajando en mí esta necesidad egoíca de controlar los cambios, he mejorado bastante si miro hacia atrás. Ho’oponopono me ayudó mucho a soltar la ansiedad que me creaba pensar en el futuro. ¡Ahora le pregunto a los guías, jaja! Bromas a parte, es bonito saber que tenemos todo un equipazo de luz esperando un gesto nuestro para que les dejemos participar con sus consejos siempre llenos de respeto y amor.

A través de tiempo, de insistir en practicar y tomar consciencia he aprendido que la energía del amor, del perdón, y del respeto limpian el camino de estorbos y suciedad. Que adivinar no es canalizar, y los milagros están conectados a la divinidad donde allí todo es posible.

En colectivo cada ser humano tiene el aprendizaje de amar y amarse. Pero como personajes el temario para estudiar y examinarnos en este plano dual es más amplio. Personalmente no recuerdo cuando le dije a todo que sí a mi alma… ¿me emborrachó? jaja… ¡la de charlas que tengo con ella cuando las cosas parecen complicarse! Creo que cada vez más nos entendemos mejor. A veces me desespera, sobre todo cuando siento que está triste y no capto que quiere comunicarme, lo descubro cuando pasan los días y me pongo en plan detectivesco. Quizás le gusta cuando juego a buscar las pistas para volver a recomponerme.

Puedo verificar que el alma viene a experimentar, a terminar lo que le queda pendiente, a sanar, a equilibrar la energía descompensada que pulula por sus tiempos. Por respeto a mi alma acepté vivir ciertas situaciones que ella necesitaba sentir, aunque a mi personaje no le gustaran, generándome algunos conflictos internos. Ahí entendí que el papel que interpretamos puede tener su libre albedrío (aunque la programación transgeneracional está muy presente en nuestra mente) , pero si realmente quería evolucionar en consciencia y prosperar en la vida tenía que darle voz y acción a mi alma.

Si en alguna área de tu plan de vida tu alma se propuso aprender sobre el amor incondicional lo sabrás cuando tu personaje se enganche emocionalmente a las cosas, al drama, al victimismo, a las relaciones… Si realizaras una carta natal numerológica en algunas de las vibraciones pilares llevarías un 6 como una casa. De los números básicos, el 6 es un número que se le considera kármico, en las cartas que hago lo tengo en cuenta cuando se repite la vibración, son pequeños detalles que me guían a detectar cómo está la energía de la persona. Si es un aprendizaje pendiente/kármico también lo sabrás porque se convierte en cíclico, hasta que consigues desenredar el caos que liaste en su tiempo o tiempos. Una vibración 6 también puede sentirse atraída por relaciones complicadas, con distancia, entiende el amor como un sacrificio, y se vuelca con todas las personas salvo consigo misma. El trabajo para tener una autoestima sana es primordial para esta vibración ya que el desapego será una lección de retorno hasta que la integre. Las connotaciones energéticas dependerán de las cifras donde provenga ese 6. Para mi no es lo mismo un 6(15) que 6(24) o incluso 6(33) aunque en este último se lleva el premio la vibración maestra.

Al despertar esta mañana pensé: “tal vez, si repito mentalmente el número de vibración de algunos de mis propósitos o tareas de vida me ayuda a conectarme con esa vibración, puede que me ayude a que si está descentrada se acople correctamente en mi.” Así que ya tengo juego nuevo…

Si quieres una carta natal numerológica puedes escribirme a mi correo electrónico: Tamaralunaverde@gmail.com

Gracias. Gracias. Gracias.

Un hilo llamado Paz y una aguja llamada Humanidad.

Con humor las cosas de la vida parecen doler menos, o quizás siguen doliendo pero al reír el sufrimiento se va de uno mismo en busca de otros pasajeros. Aun así, cuesta ver notícias en las que la humanidad se ha volcado por completo en la densidad de la oscuridad. Y más aún cuando esos sucesos nos tocan en primera persona. Impotencia: es la emoción que más estoy sintiendo durante esta pandemia política. Sigo enfocándome en mí para no prestar atención desmesurada hacia el exterior, pero cuando son temas que pueden afectar a mi hijo, ahí sí sufro aunque intente poner humor.

Protocolos que rozan lo absurdo, medidas que no sirven de mucho, salvo prolongar en el tiempo la ilusión del miedo. Aun así las cumplo, con cierta resignación, sí, es verdad, pero también con trabajo personal. Me asaltan dudas a cada día que contemplo como el exterior es una bola que se engancha enrollándose entre sí con todo a su paso. No para quieta. ¿Qué expert@ en salud recomienda hacer educación física con la mascarilla puesta? He de decir que esto me ha impactado fuertemente. A parte que los niñ@s que tenían su apoyo en educación especial, por protocolo ya no la tienen. Más bien, por ausencia de personal, que no nos engañen. No importa, estoy acostumbrada a recoger mi armadura y caminar por donde sienta que es mi camino, junto con el bienestar de mi hijo.

Mi espiritualidad tiene base de un “Un curso de Milagros”, pero sobre todo resueno con la filosofía ancestral hawaina “Ho’oponopono”. Cuando detecto que algo de fuera me calienta la sangre me digo a mi mísma: “no compro”. Puede que tenga que decirlo durante toda una mañana, y así poder analizar para qué me engancho, qué me está diciendo esa situación. Que acepte normativas no significa que me gusten, o que esté de acuerdo. Acepto por amor y respeto, pero también, por amor y respeto hacia a mí misma cuando toque poner límites o sacar el escudo de luz hay que hacerlo por igual. Sin odio, pero con el sueño de que somos seres libres.

Ayer tarde y gran parte de la noche, mis queridos vecinos que me hacen saldar karma social, me ayudaron a ver que cuando ponen la música a todo volúmen para comunicarse entre ellos a gritos, que cuando se apasionan con apoyo del alcohol (y no descarto otras sustancias químicas) cantando, o berreando (dependiendo del nivel de inconsciencia en sangre) con el maravilloso karaoke, es porque están creando un método anti ocupación de viviendas. Se me ocurrió sobre las once de la noche cuando bajaron un poco el volúmen y ritmo de su fiesta particular de cante, riéndome me dije: si es que todo en esta vida tiene sentido…

Escuchar cómo afectan en el cuerpo esos pensamientos que no sientes no es brujería. Intuir, sentir inspiración a través de herramientas vinculadas al alma no es locura. El ser humano siempre ha tenido y ha podido canalizar y conectarse con vibraciones altas, más acordes al origen. Pero muchas veces se utilizaron desde la perspectiva de las energías densas, malinterpretando la divinidad del ser en un estigma de maldad. Si utilizas tu “luz” para hacer daño entonces no estás en luz. Si luchas derramando sangre no estás en luz. Si amas exigiendo, no es amor. Pero, hagas lo que hagas, sin duda alguna te encuentras justo con tus aprendizajes.

2021 desde la numerología y el GPS interno.

Estamos a pocos meses de entrar en el año 2021, y aunque es hablar de futuro, desde la numerología podemos conocer el tipo de frecuencia vibratoria que marcará como tendencia para el año nuevo. Desde la astrología se conoce que a partir de la luna nueva del día 17 de septiembre ya empieza a conectarse el ciclo energético para el año 2021. La numerología que practico se basa en un poco de cada maestrillo, teniendo en cuenta los arcanos mayores del tarot, y basándome en mis propias percepciones. No sigo unas reglas ni una rigidez a la hora de analizar la energía a través de los números, más bien me apoyo en mis propias experiencias y conclusiones. La formación nos da conocimiento, pero creo que no hay nada tangible en esta vida. Y para crear hay que estar abierto a toda posibilidad.

La situción que transitamos actualmente tiene sus aprendizajes, y como tal todavía no vamos a salir de ella mágicamente. Hay muchos planetas que están en sus movimientos retrógrados, y eso es como experimentar el tiempo hacia atrás, al menos esta es mi sensación. Hay inconscientes que se están expresando para poder equilibrarse, como hace unos meses la madre Tierra que necesitaba un gran respiro y mandó a sus niñ@s a casa. Hay heridas que resurgen, sueños que se repiten, recuerdos que vuelven a implantarse en la mente, el pasado grita pero no porque quiera quedarse, sino porque no atendemos a la paz, parece ser que solo nos atrae la guerra y con esto le damos vida al pasado, cuando este solo desea descansar en la eternidad.

Cuando he cogido los arcanos mayores que representan las cifras 20 y 21 me he dicho a mi mísma: “lo que está por llegar si no reconducimos nuestra vida…” El dígito 20 está representado por el arcano mayor el Juicio, es la toma de consciencia, de poner los puntos sobre las ies, de avanzar hacia algo nuevo, de perdonarse… El siglo XXI marca la era de perdonar todo lo vivido, de tomar consciencia, de poner amor allí donde hubo carencia afectiva. El año 2021 está representado por el arcano mayor el Juicio y el arcano mayor el Mundo. Las imágenes hablan por sí solas. Evolucionar hacia un mundo mejor, crear, compartir, colaborar en un mundo donde el respeto, la libertad, y el amor sean los valores integrados. 2021 nos da 5 como vibración comprimida, yo iría con los pies de puntillas, ya que estamos en un 2020 como 4 de vibración compacta muy densa, y pasar al cambio que le simboliza al 5 no va a ser como celebrar con las doce campanadas y ale cambio de año. Emocionalmente estamos como absorvidos, exprimidos, y esto podría generar una tendencia al holocausto anímico, a querer explotar. Así que hago hincapié en trabajar sobre la gestión en nuestras emociones para que si la densidad intentara afectarnos sepamos como protegernos.

La vibración anual también tiene su alineación con la vibración de ruta de vida (conocida como número de destino, o como sendero natal). A mi me gusta más el concepto de “ruta de vida” y así lo nombro en las cartas numerológicas que realizo. Es la energía que nos guía en general por la vida, resumiendo los principales aprendizajes que nos propusimos para la encarnación actual. El valor se obtiene sumando los dígitos de la fecha de nacimiento. El resultado lo sumamos con el valor comprimido que representa al año 2021, en este caso es el 5, y el número que obtengamos simboliza la energía con sus aprendizajes correspondientes que nos irá señalizando a lo largo del año. Personalmente lo veo desde la perspectiva que es como un marcador, un semáforo interno que se conecta con la sabiduría del Universo, con el campo cuántico, y por supuesto con el akasha personal de cada uno.

Por ejemplo, si la ruta de vida de alguien es la vibración 1, la sumamos con la vibración 5, que nos da 6, así que para esta persona el 2021 a parte de traer aprendizajes sobre adaptabilidad a los cambios, a comunicarse desde el respeto, a no huir de las emociones, a aprender a vivir el momento… También le trae sus aprendizajes personales y álmicos, que en este caso es de energía 6. Lecciones a través del amor, de la autoestima, de aceptación, de trabajar el desapego…

Si quieres saber qué aprendizajes te trae el 2021 escríbeme, a parte de pasar un bonito ratito, podemos llegar a aportar claridad a esas cosas que se resisten, entender para qué, y sobre todo auto conocernos para seguir prosperando y evolucionando hacia una vida lo más feliz y constructiva posible.

Gracias. Gracias. Gracias.

La vida

Por si no nos volvemos a ver: buenos días, buenas tardes y buenas noches… (El show de Truman)

Buenos días, vida. Bienvenida una día más. Es bonito despertar y saber que dispongo de tiempo y espacio para confiar y crear, que desde el corazón la rueda de las posibilidades gira y gira abarcando todo lo ilimitado. Querer conocer qué me depara el destino de aquí a un año es un total desgaste energético y sin utilidad para prosperar. El futuro es la nada y el todo a la vez. Y lo que importa es dónde me encuentro en este presente, todo lo demás son mareos que me impiden caminar con equilibrio. La mente no deja de pensar ¿Verdad? Y el ego utiliza todos esos pensamientos como el humo en una actuación ilusionista. Jugando al despiste con la casi nula percepción de que que somos seres de luz.

Creo que los aprendizajes nunca se gastan, siempre hay temario que repasar, trabajos que pulir, lecciones que repetir para estar seguros que las hemos integrado en nuestro día a día. Los pensamientos son como exámenes de consciencia pero normalmente cateamos por inconscientes… Porque no ponemos límite a nuestro propio abuso mental. No es fácil, y cada enfado es una experiencia distinta e indicador de la paz interna en ese momento.

Humanamente hemos fabricado un mundo injusto y egoíco pero apegarnos a las creencias de injusticia no nos ayudan a crear un mundo nuevo,equilibrado y dándole espacio a la parte más espiritual, del ser, del alma, cuántica o como quieras llamarla. Más bien reforzamos lo que ya existe. La energía ha de fluir, ser libre, no dejarla sin movimiento en polaridades vibratorias. No poseemos el oxígeno, la vida es un intercambio de pulsaciones, podemos empezar por querer pensar pensamientos más armoniosos, o no olvidarnos de gestionar emocionalmente los procesos anímicos. Nadie nos ha enseñado qué hacer con el miedo. Sí, es una emoción muy ligada al sentido de supervivencia, pero hacer un árbol navideño con el miedo es un rasgo de nivel de consciencia denso. Le damos vida y realidad con los adornos construyendo un castillo llamado identificación acercando tanto la ilusión que ya no sabemos si estamos dormidos o despiertos.

El nuevo curso escolar comenzó hace unos días, y con este el personal docente va a experimentar lo que hace unos meses vivió el personal sanitario. Faltan recursos y sobra presión, intentando llevar a cabo un protocolo incoherente que no se sostiene ni con cuatro patas. No me extrañaría ver a l@s conserjes haciendo de apoyo en las aulas. La educación especial empieza a desaparecer, muy apropiado con la ley que aprobaron hace unos años nombrada ley Celaá. Empiezo a creer que una pandemia política sirve para todo. Pero, más que quejarme agradezco estos años atrás que me han servido de preparación a este “cojonero” 2020. Quien me iba a decir que aquella maratón en comunicación, adaptación y flexibilidad con los cursos anteriores iban a ser el pre operatorio de una intervención venidera.

Cuando mi ego empieza a calentarse por algún comentario de padres mientras esperamos a que salgan los pequeñ@s, o cuando mi mente se quema con ciertas normas burocráticas sin sentido y sin humanidad recurro al humor, me cuesta unos minutos acceder a esa parte irónica y divertida, a veces me identifico y me lío un rato hasta que me digo a mí misma -ok. Respira y empieza a soltar. El humor ayuda a quitar la etiqueta enganche-personal. Que me vean otros padres reírme sola en la puerta del cole es toda una aventura muy cómica y en cierta manera me hace salir de la zona de confort. La mascarilla puede ocultar la sonrisa pero cuando uno se ríe lo hace con todo el rostro, y mis ojos pequeños no son. Aunque lo que importa no es que me vean reír sino que mi mente se parta de la risa y no en lamentos y descontentos.

Ayer, un ratoncito se dejó ver por la puerta del colegio, al lado hay un pequeño huerto, le dieron ganas de darse un paseo, lo que no contaba con los gritos ultrasónicos de los niñ@s… Sentí que el pobre ratón se asustó más que los infantes. La parte chistosa fue cuando una mamá le contaba a otra que había visto una rata y que medía como un bocadillo de una barra de medio… No podía parar de reír imaginándome a T-Rex conquistando el colegio. Sufrí porque no mataran en mi presencia al pequeño ratón, cuando se coló por un agujero, sonreí y me sentí aliviada. Últimamente parece que el ser humano ha retomado contacto con esas memorias donde se daba caza a las “brujas”.

Terminaré recordando los dibujos de Pinky y Cerebro, cuando Pinky le preguntaba a Cerebro aquella frase legendaria: -Cerebro, ¿qué vamos a hacer esta noche?. Y Cerebro respondía: -Lo que hacemos todas las noches, Pinky. ¡Intentar de conquistar al mundo!… Con una modificación, que ese mundo sea primero el personal, de noche, de día, cuando tú quieras, porque hay un hogar dentro nuestro que no conocemos. ¡Tengo tierras y no era consciente de ello!. A sembrar sea dicho y hecho.

Un día más

Mi niña interior, mi chispita me contó hace unos días que las nubes surgen cuando hay que trabajar la fe. Si siempre observásemos cielos despejados y soleados dejaríamos de confiar en la vida, sin obstáculos que saltar no hay preparación y práctica para la auto confianza.

No se nadar, pero durante mi vida me he enfrentado a mareas salvajes, en ocasiones las tormentas me han hundido a primera vista, las emociones pueden ser como grandes olas que nos golpean en momentos de miedo. Como personaje me he bloqueado muchas veces, me he dejado engañar por el ego identificándome con las historias que me contaba, también he deseado ser diferente rechazando todo lo que mi alma dispuso para esta encarnación. ¿Quién no se ha alejado del amor porque mirar hacia dentro duele? Sufrimos porque no hemos aceptado con amor el ser que somos al completo, experimentando en una dualidad densa y oscura en ocasiones, pero también irradiando luz a cada paso que damos.

El ser humano tiene como por ley sufrir lo inaguantable para replantaearse cambiar, para tomar otras decisiones, para perdonar y valorar lo que la vida nos regala cada día de nuestras vidas. Hace un año no tenía ni idea de algunas experiencias a las que me iba a enfrentar en breve, pero sobre todo a decir adiós. Mi gran aprendizaje de este año está siendo cerrar puertas a historias que ya no necesito revivir, pasar página a memorias que me han enseñado que por muy perdida que me pueda sentir en la vida, mi corazón sigue latiendo amor y que la Divinidad nunca ha dejado de emanar luz esperando con paciencia a que me reconozca como parte de ella. Que he de decir adiós con una sonrisa en mi corazón y gratitud, dejar que el pasado y pasados se deshagan en el presente inhalando alegría y exhalando paz. Soltar toda resistencia pero poniendo límites a los bucles.

He aprendido que cuando el ser humano se siente atacado el ego se engorda de excusas que bombardea con prepotencia, comprando la ilusión de creer que le justifica para defenderse. A nivel vibración, en energías 1,4 y 8 la tiranía es muy común cuando el nivel de aceptación resuena en inflexibilidad. La honradez la valoro muchísimo, reconocer nuestros miedos es un punto de valentía. Ser sincero con uno mismo nos acerca al entendimiento y comprensión de la utilidad que tiene la oscuridad en la vida propia, la sinceridad es el espejo que muestra nuestro reflejo. Cuando no nos reconocemos optamos por batallar guerras. Cuando aprendemos a vernos la necesidad de provocar enfrentamientos se desvanece, y las heridas se van curando con el tiempo adecuado.

Una persona muy cercana a mi está experimentando un viaje crucial que hace 8 meses no tenía consciencia de lo que estaba por llegar. Hablábamos tanto de los efectos de las emociones, de los aprendizajes del alma, de nuestros exámenes espirituales… Cuando uno no se ama la vida proyecta lo que necesitas aprender. Esta persona ha tenido que sentir mucho dolor para tomar consciencia de que despertar un día más es un milagro. Me siento orgullosa de que por fín se respete, y aunque el cáncer va a estar aquí, aprender a amarse le está haciendo fuerte. Hace unos meses compartía mis experiencias con ella, ahora es ella quien me da consejos desde su experiencia con la vida.

Que tu símbolo sea el Amor

Cambiar la vida de uno mismo requiere de un principio muy básico pero que siempre lo dejamos como última opción, decidir querer dejar atrás los viejos patrones, practicar el no funcionar con el piloto automático, y aceptar lo que la vida nos traiga. Decidir querer cambiar conlleva quererse un poco mejor cada día, tomar consciencia no es dar un golpe en la mesa, sino todo lo contrario, dejar de hacerlo, dejar de utilizar la violencia contra uno mismo.

El alma de cada ser humano tiene unos aprendizajes principales a desarrollar e integrar en su vida en general. A nivel colectivo la lección de serie e universal es que el amor no entiende de etiquetas, ni diferencias. Sí, lo sé, todas estas asignaturas las cursamos en la escuela donde la materia se manifiesta, donde lo denso pesa, y donde nos identificamos con lo que ven nuestros ojos humanos. El espíritu no dice que nos lo hayamos puesto fácil, pero a veces nos pasamos de vueltas con tantas mantas a la cabeza…

Está el dicho de “quien no llora no mama”, pero la queja desde una posición de exigencia y de herida emocional nos posiciona al dramatismo y victimismo. Aprender a gestionar nuestras emociones creando a través de ellas la vida que queremos es un trabajo básico y necesario para nuestro desarrollo como seres humanos, y como alma. Leer libros sobre autoayuda o ver vídeos sobre desarrollo personal o evolución espiritual no es el trabajo, forma parte, pero el trabajo está en romper con la pereza del ego, en llevar a la práctica todos esos conceptos que conocemos muy bien como teoría. En la acción escribimos un antes y un después.

Actualmente estamos bajo la influencia vibracional de energías que se resisten a salir fuera de la zona de confort, a comunicarnos desde el fluir de la vida, seguir con los infinitos viajes personales que al alma le otorgan experiencia y aprendizajes. Cuando las cosas no nos gustan, el ego saca su espada y se pone a dar espadazos sin coherencia alguna. A mi hijo le digo que ha de pensar antes de actuar y así poder regular cuando sus acciones son inestables causadas por la hiper sensiblilización del autismo. Pero en momentos donde claramente el ego ha tomado la gestión emocional en nuestra mente todo lo que pensemos no tendrá un ápice de paz, dando Frustración al personaje. Tengas autismo o no también te ocurre, seguro, aunque con un trastorno del desarrollo se agrava esta emoción, por eso es importante tener recursos para salir de esos atolladeros donde a veces caemos o nos tiramos.

El manual de posibles soluciones no está en nuestras manos físicamente y visiblemente, sino está en nuestro interior. Para buscar la verdad hay que mirar dentro de uno mismo y dejar de echar el ojo ahí fuera, o criticar al vecino. Hemos elegido ser luz en una dimensión donde la sombra tiene su peso y densidad, el aprendizaje de la luz es reconocerse en la oscuridad. Sentir y dar amor como lo haríamos sin tener un cuerpo.

He aprendido que las etiquetas las edita el ego, es una arma de manipulación que el ser humano ha normalizado tanto que ante actos inhumanos (desde mi percepción) miramos hacia a otra parte, atendiendo a las distracciones mentales que nos ofertan por el día. Me costó aceptar ser flexible ante la situación de ciencia ficción que estamos guionizando, pero ver que se sigue censurando a quien quiere abrir su mente, a quien se cuestiona, a quien quiere compartir por amor a la humanidad otras percepciones e información, me genera tristeza. Lo que está por venir va a ser la guinda del pastel, la bomba que hace que todo explote… Que nadie se sienta culpable por enfermar, y mucho menos los niñ@s. Valoremos la inocencia, seamos valientes teniendo esa charla pendiente con nuestro ego, porque por donde hay que empezar es poniendo orden en el tempo donde habita el ser.

El colectivo es desesperante, pero lo cierto es que es la prueba de ponerlo todo patas arriba, de ordenar y darle un sentido al caos. El primer gesto de amor es hacia a uno mismo y no abandonarnos, la tarea parece sencilla, pero amarse y respetarse es un trabajo de vidas y vidas… Y aunque todo parece una verdadera pesadilla, todos estamos donde hemos de estar. No hemos venido a salvar al mundo, sino a sanarnos como seres humanos y espirituales, y no puedo acompañarte en tu salvación sin haber profundizado por mis heridas y comprender que lo que deseo y quiero es curarme. Soñamos con el tipo de héroes y heroínas donde salvan a la humanidad pero sus vidas personales son un auténtico pozo sin fondo. Tomemos responsabilidad y no sacrificio. Pensemos amor, hagamos amor, y sintamos amor.

Sacudidas y empujes: la voz de la energía.

Para estos tiempos que, no se si corren… Ármate de cuarzos rosas y blancos y que tu corazón no deje de recordarle a la mente “Gracias”.

No hace mucho tiempo, una persona a la que admiro por su trabajo, tanto a nivel profesional como personal, me dijo que hay momentos que mejor ser alquimistas que guerreros. Muchas veces tiene la palabra mágica y exacta que me ayuda a hacer click dentro de mi cabezota mente. Como terapeuta y formador es super creativo, y en un fin de semana puede escribir un libro basado en el desarrollo personal y espiritual aplicando siempre herramientas prácticas y divertidas. https://www.santosavila.com/ Aquí podéis echar un ojo a todo lo que hace, os lo recomiendo, sobre todo para estos tiempos un poco revueltos que posiblemente necesitamos encontrar material útil y práctico para equilibrar y armonizar nuestro estado emocional.

No voy a hablar del tema polémico y actual, y en estos días, después de un proceso bastante duro y muy hacia adentro en mi, he rescatado lo que siempre recomienda Santos Ávila: “crea con tus emociones”. La oscuridad siempre parece un imán que nos atrae a todo lo denso, recuerdos, memorias, palabras que se dijeron, las que no se dijeron, abrazos fríos… Pero la luz siempre nos llama en sus infinitas formas de manifestación. Esta mañana vinieron a mi patio un batallón de golondrinas, llamé a mi hijo y estuvimos observándolas durante un buen rato, abrazados. Mi hijo me decía: mama, que bonito. Y yo estaba muy emocionada. Parecía un ejército celestial dándome collejas en silencio, jeje… Por las mañanas le doy los buenos y alegres días a mi figura de Buda, y le doy las gracias por recordarme la alegría, a su lado puse una moneda y también le saludo, y le hablo. Realmente, hablo en voz alta desde siempre, cuando trabajaba en un supermercado a mi ex cordinadora le ponía de los nervios que hiciera esto. En casa hablo con mis cactus, con mis cartas angelicales, con mi cuqui pizarra y mis rotuladores donde juego a ser quien quiero ser…

No sé si estaré creando, pero es una manera de retomar la ilusión, de reconectar con la pasión, de reírme de mí misma cuando veo la pizarra llena de palabras con números que para mi tienen sentido… ¿Quién dijo que en la locura no hay espiritualidad?… No me gusta este mundo, todo lo que está sucidiendo, pero lo acepto, aun estoy aprendiendo a ser flexible con ciertas situaciones que se me resisten. Así que pensé “¿y por qué no juego a crear mundos? Diría que a mi niña interior le gusta cuando me ve descifrando vibraciones en cosas cotidianas, siento que nos lo pasamos pipa, aunque quizás solo lo entendamos ella y yo… aun así, es liberador, y siento que poco a poco voy aportando claridad a esas zonas oscuras de mi ser.

Me parece interesante como podemos conectar con la energía del lenguaje, las técnicas como la PNL pueden también ayudar a reprogramar la mente y aprender a hablarnos a nosotros mismos desde una manera más amorosa. Pero, a mi me gusta profundizar en el misterio, es algo que desde pequeña me ha acompañado, en esta encarnación me he marcado seriamente el “venir a sanar” y supongo que eso sale en las cosas que hago, lo de seriamente lo digo en tono humorístico por mi planeta regente Saturno.

El amor es universal, en eso estoy totalmente de acuerdo, pero la humanidad creó distintas lenguas, los idiomas tienen su propia vibración, y la comunicación cojea siempre por las “diferencias” que interpretamos tener. En castellano Dios no emite la misma vibración que God en inglés, aunque nos refiramos a lo mismo. Dios (20) 2 carta del tarot El Juicio, la memoria de Dios para las personas que hablan castellano habla de toma de consciencia, de poner a prueba, trascender, introspección, reside un 0 en la cifra y por tanto hay conexión con la divinidad, con lo que creemos que es el origen, el 0 conecta con la vibraciones maestras, con el espíritu. El 2 nos habla de compartir, de colaborar, es la Suma Sacerdotisa en el tarot, la meditación, el contacto con las emociones, la mente y el subsconsciente. God (17) 8, en inglés la palabra Dios está representada por la carta del tarot La Estrella, el equilibrio de las emociones, la conexión con las estrellas, la esperanza, la fe, el conocimiento. Como 8 es la Fuerza, el dominio sobre la “bestia interna”, la constancia y el trabajo… Aunque defiendo enormemente que siempre podemos cambiar los conceptos y patrones, si no tomamos consciencia del bucle donde nos metemos sin pensar en la mayoría de las ocasiones, sí existe una tendencia, una pre-desposición que influye a nivel energético en nuestra vibración. Son como todas esas memorias que son como una sopa en el inconsciente, quizás creemos que estamos utilizando el libre albedrío, pero siempre habrá algo que hará de imán con nuestro cuerpo energético. Sanar está en reconducir todo ese mejunge cuántico, en hacer algo creativo con todo eso, en ofrecerle una salida placentera y en beneficio del amor incondicional.

No hay vibraciones negativas o positivas, es como todo, si te polarizas entonces todo va a ser muy intenso, y tu energía se alimentará de emociones extremas, violentas o sumisas. Encontrar el equilibrio adecuado en la vibración, sea cual sea, para no sentirnos como títeres por la vida es un trabajo diario, sin dejarnos atrás la intención y la actitud.

Así como resuenes así experimentarás tu vida.

En la búsqueda de lo que ya somos…

Las personas que hacen cosas “buenas” también mueren. El personaje cree que morirá cuando haya vivido una larga vida, pero el alma es quien tiene los apuntes para esta experiencia terrenal. ¿Y si tu alma pactó irse “antes” de lo que la mente tiene como pre establecido? El envoltorio puede parecer sano y bonito, pero ¿qué pasa con todo de lo que estás hecho?

Hubo un tiempo que me interesé por las regresiones, y leí algún libro del psiquiatra Brian Weiss, ahora reconocido mundialmente por sus técnicas de regresión e hipnosis. Veía vídeos sobre profesionales en esta área terapéutica, y todos coinciden en una cosa: nadie al ver su muerte ha descrito el infierno, todos relataban como una especie de paz y sensación celestial. Recuerdo que en los intentos que tuve para hacerme una regresión, todos fueron fallidos por “contratiempos”, con todo lo que percibía antes de emprender el camino del desarrollo personal y espiritual y con lo que intuyo ahora, creo que es mi alma diciéndome: “mejor no veas algunas cosas”. Porque en una regresión a parte de ver, también lo sientes, tu cuerpo lo vuelve a vivir, tiene reacciones físicas. Y si ya me está costando vivir con lo que hice en vete a saber qué encarnaciones, como para volver a verlo en primera persona, siendo este personaje. Quizás, por eso prefiero una lectura de registros akáshicos.

El infierno es un concepto mental, es toda la basura emocional que no reciclamos y acaba manifestándose con actores y actrices, en escenarios que de alguna manera nos representan, y para nada es un lugar en las profundidades de la tierra, sí comparte profundidad pero dentro de nosotros. El ego está muy bien si quieres sobrevivir ante un peligro inminente, pero si lo que quieres es vivir, al ego la paz le da urticaria. Por lo visto, también parte del mundo.

El personaje se identifica constantemente porque hay una necesidad inconsciente de encajar, de ser parte de algo, porque hay una memoria muy arraigada desde los comienzos de los tiempos de estar-sentirnos incompletos. Pero, ¿y el trocito de alma encarnada también se identifica con las anteriores vidas? Somos eternos en otro plano, no en la Tierra, pero como energía podemos manifestarnos aquí, allí y donde queramos. ¿Cómo sabes si el alma que habita en tu personaje actual se ha recompuesto de las experiencias vividas? O al contrario, no puede olvidar recuerdos…

Cuando vuelvas a nacer, de esta vida ¿Qué vas a quedarte?

Seguramente no hice muchas cosas correctamente en otras vidas, para eso estoy aquí hoy, para no tener miedo a ser feliz, para dar el amor que no di entonces, para aprender a amarme. Sigo tropezando, sigo olvidándome de mis alas, y aunque a veces me parece estar muy en las profundidades, a cada amanecer lo intento, con un “gracias”, con un “buenos días”, con todo lo que representa mi hijo, también me río, y lloro… Creo que una habilidad que me traje para esta encarnación es la resistencia, con su positivismo y su no positivismo.

Tener un “kit-kat” para ordenar la mente y dar sentido, tener un propósito para soltarlo y confiar. Cada día lo intento para ser mejor persona conmigo misma. Hay días que no se me da bien, a veces más que encender una luz, lo que cuesta es aceptar la luz propia y que la solución siempre está y estará en el interior de cada uno, somos el mapa que aguarda el tesoro: el espíritu.